
Nuestra historia
En plena pandemia, cuando el mundo atravesaba uno de sus momentos más desafiantes, nació la idea de crear una vinoteca distinta.
Sebastián, apasionado por los vinos y sommelier profesional, compartió con Gabriela un proyecto que ya había imaginado en detalle: una vinoteca boutique, enfocada exclusivamente en productos únicos, alejados de lo masivo y comercial.
La propuesta fue un desafío audaz, pero Gabriela respondió con entusiasmo: “Démosle para adelante”. Así comenzó un camino conjunto, cimentado en la pasión, la dedicación y la convicción de que el vino debía ser vivido como experiencia cultural y sensorial.
Desde el inicio, Sebastián había establecido vínculos con bodegas que compartían esta filosofía. La innovación más exploradora fue la creación del Club de Vinos Di Vinée, un espacio pensado para impulsar la marca y dar visibilidad a etiquetas boutique. La premisa era simple y poderosa: la mejor publicidad para un vino es probarlo. A través del club, los socios no solo degustaban, sino que también aprendían sobre el mundo del vino de la mano de un sommelier profesional, generando comunidad y cultura.



ATENDIDA POR SUS DUEÑOS
La vinoteca, atendida personalmente por sus fundadores, se convirtió en el activo principal de Di Vinée: un lugar donde cada detalle refleja autenticidad, compromiso y cercanía.
